Fabulas El Caballo y el asno

El caballo y el asno

Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo: – Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida. El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo.

Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el caballo, suspirando dijo:- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!

Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a ti mismo.  Fuente  http://www.guiainfantil.com/

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El cojenito soñador 


Edades:
Todas las edades

Valores:
El conejito soñador

Había una vez un conejito soñador que vivía en una casita en medio del bosque, rodeado de libros y fantasía, pero no tenía amigos. Todos le habían dado de lado porque se pasaba el día contando historias imaginarias sobre hazañas caballerescas, aventuras submarinas y expediciones extraterrestres. Siempre estaba inventando aventuras como si las hubiera vivido de verdad, hasta que sus amigos se cansaron de escucharle y acabó quedándose solo.

 

Al principio el conejito se sintió muy triste y empezó a pensar que sus historias eran muy aburridas y por eso nadie las quería escuchar. Pero pese a eso continuó escribiendo. 

 

Las historias del conejito eran increíbles y le permitían vivir todo tipo de aventuras. Se imaginaba vestido de caballero salvando a inocentes princesas o sintiendo el frío del mar sobre su traje de buzo mientras exploraba las profundidades del océano.

 

Se pasaba el día escribiendo historias y dibujando los lugares que imaginaba. De vez en cuando, salía al bosque a leer en voz alta, por si alguien estaba interesado en compartir sus relatos.

 

Un día, mientras el conejito soñador leía entusiasmado su último relato, apareció por allí una hermosa conejita que parecía perdida. Pero nuestro amigo estaba tan entregado a la interpretación de sus propios cuentos que ni se enteró de que alguien lo escuchaba. Cuando acabó, la conejita le aplaudió con entusiasmo.

 

-Vaya, no sabía que tenía público- dijo el conejito soñador a la recién llegada -. ¿Te ha gustado mi historia?

-Ha sido muy emocionante -respondió ella-. ¿Sabes más historias?

-¡Claro!- dijo emocionado el conejito -. Yo mismo las escribo.

– ¿De verdad? ¿Y son todas tan apasionantes?

– ¿Tu crees que son apasionantes? Todo el mundo dice que son aburridísimas… 

– Pues eso no es cierto, a mi me ha gustado mucho. Ojalá yo supiera saber escribir historias como la tuya pero no se…

 

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El conejito soñador

l conejito se dio cuenta de que la conejita se había puesto de repente muy triste así que se acercó y, pasándole la patita por encima del hombro, le dijo con dulzura:

– Yo puedo enseñarte si quieres a escribirlas. Seguro que aprendes muy rápido

– ¿Sí? ¿Me lo dices en serio?

– ¡Claro que sí! ¡Hasta podríamos escribirlas juntos!

– ¡Genial! Estoy deseando explorar esos lugares, viajar a esos mundos y conocer a todos esos villanos y malandrines -dijo la conejita-

 

Los conejitos se hicieron muy amigos y compartieron juegos y escribieron cientos de libros que leyeron a niños de todo el mundo. 

 

Sus historias jamás contadas y peripecias se hicieron muy famosas y el conejito no volvió jamás a sentirse solo ni tampoco a dudar de sus historias.

Fábulas para niños: El león y el ratón

 El león y el ratón

Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reir y lo dejó marchar.

Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oir los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre.ratón 5

— Días atrás — le dijo –, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por tí en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.

Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento las cumplirán.

Recuerda quién era Esopo
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Esopo vivió en el siglo VI  a. de C.  Poco se sabe acerca de su biografía. De lo poco que se conoce, se cree por una tradición difundida que nació en la región griega de Frigia.

No obstante,  existen variadas versiones al respecto, que aseguran que nació en Egipto o en Samos. Se cuenta que, en alguna época de su vida, fue esclavo en la región de Samos. Con los años fué adquiriendo una gran y difundida reputación, gracias a lo cual Creso lo convocó a su corte, brindándole una vida de comodidades.

El rey le encomendó consultar el Oráculo de Delfos y  ofrecer sacrificios a los dioses. Disgustado por la corrupción reinante en la ciudad devolvió las riquezas recibidas. De lo que existe cierta certeza, es que fue esclavo por muchos años del filósofo Janto, poco conocido por la historia, con quién tuvo la gracia de viajar por muchas regiones del Mediterráneo, recopilando conocimientos por doquier adquiriendo, así, una gran sabiduría. Platón aseguraba que Sócrates se sabía de memoria los  “apólogos”  de Esopo.

En el ámbito de lo anecdótico, se cuenta que cuando el fabulista se encontraba en el mercado de esclavos, a la espera de ser “comprado”, muy larga fue la puja entre los asistentes a la “subasta” dado su apetecido gran talento.

Las “fábulas esópicas”, como son conocidos los escritos de Esopo, fueron difundidas por Demetrio de Falero cerca al año 300  a. de C.  Las fábulas consisten en breves narraciones de contenido moral y protagonizadas por animales de variada índole.  Estos escritos tuvieron gran influencia en el Medioevo y en el Renacimiento gracias, precisamente, al moralismo extremo que caracterizó el pensamiento de esas épocas.

Entre las más destacadas fábulas de este legendario personaje, encontramos: “La zorra y la cigüeña”, “El pastor mentiroso”, “De gansos y grullas”, “El campesino y la serpiente”, “El granjero y la vibora” , “El león preso y el labrador” y muchas otras más.

fuente

educapeques

portal de educación infantil y primaria

LEYENDA EL AMOR Y LA LOCURA

LEYENDA    “EL AMOR Y LA LOCURA”

Cuenta la leyenda, que hace mucho, pero mucho tiempo hubo una reunión a la que se asistieron todos los sentimientos y cualidades que posee el hombre.

Durante la reunión, Aburrimiento seguía bostezando. Entonces Locura propuso jugar a las escondidas, Curiosidad pregunto de qué se trataba mientras Intriga se sintió intrigada.

Locura comenzó a explicar de qué se trataba el juego, con lo que Euforia y Entusiasmo comenzaron a aplaudir y gritar con mucha energía, Alegría bailando y brincando por todos lados terminó por convencer a Duda, al ver a la mayoría decididos incluso Apatía decidió jugar. Sin embargo no todos quisieron jugar, a Verdad no le gustaba esconderse porque siempre la descubrían, Soberbia lo consideraba un juego absurdo y Cobardía simplemente no se atrevió.

Locura comenzó a contar. Rápidamente la primera en esconderse, fue Pereza, quien solo se dejó caer con el primer objeto que se le atravesó. Por otro lado,  Fe subió al cielo y  Envidia se escondió detrás de la sombra de Triunfo, quien había subido a la copa del árbol más alto. Generosidad, no podía encontrar un escondite, pues creía que eran mejor para sus amigos. Belleza eligió un lago cristalino, Timidez la rendija de un árbol, y Libertad una ráfaga de viento. Egoísmo no tardo mucho buscando, pues encontró el lugar ideal desde el principio, pero sólo para él. Mentira se escondió tras el arco iris, y Pasión y Deseo en los volcanes.

Aun en el los últimos momentos, mientras Locura seguía contando, Amor seguía sin encontrar  un sitio para esconderse, pues ya estaban todos ocupados. Hasta que vio un rosal y se escondió entre sus flores.

Cuando Locura comenzó a buscar, el primero en ser encontrado fue Pereza, seguido de Fe discutiendo con Dios en el cielo. Poco tiempo después a Pasión y Deseo, a ellos los encontró en la vibración de los volcanes. En un descuido Envidia fue encontrada y con ella Triunfo también fue descubierto. Egoísmo salió por su cuenta de aquel escondite ideal, pues resulto ser un nido de avispas. Conforme el juego avanzaba, le dio sed y se acercó al lago, en el cual descubrió a Belleza.  Duda aun no había decidido dónde esconderse así que lo encontraron fácilmente.

El tiempo seguía transcurriendo y así fue encontrando a todos, menos a Amor, quien seguía sin aparecer. Justo cuando ya estaba a punto de rendirse, observo un rosal. Busco un palo y con este comenzó a mover las ramas, de pronto se escucho un grito terrible. Las espinas habían herido a Amor en los ojos. Locura no sabía cómo reparar su terrible error. Fue entonces cuando prometió ser su lazarillo por siempre.

Desde entonces, el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.

LOS MÚSICOS QUE TOCARON EN EL INFIERNO

LOS MÚSICOS QUE TOCARON EN EL INFIERNO

En Guanajuato, como en muchas ciudades de México, existen músicos que llevan serenata. Esta historia le sucedió a uno de esos grupos, un día los músicos llevaron serenata a una joven, al terminar, se les acercó un señor que vestía de negro, y les ofreció empleo en una fiesta. Los músicos aceptaron: verían al señor a la noche siguiente, en la misma esquina a las 11 de la noche. El señor les pidió que vistieran de negro en su totalidad y los músicos aceptaron.

Al día siguiente, los músicos llegaron muy puntuales a su cita, a las once en punto el extraño hombre apareció de la nada. Los músicos se sorprendieron un poco, pero pensaron que el hombre había estado escondido entre las sombras.

Caminaron durante un rato siguiendo a quien los contrató. Llegaron a una casa y el hombre les pidió que esperaran en la estancia mientras él salía por una puerta negra. Los músicos se pusieron un poco nerviosos porque en la casa se sentía un aire extraño. Después de esperar un rato salió un pequeño hombre y les pidió que tocaran un vals pues los invitados irían llegando.

Los músicos comenzaron a tocar, las parejas de bailarines entraron al salón por la puerta negra. Mientras las parejas se divertían, los músicos vieron algo increíble ¡los bailarines no pisaban el suelo! Sus pies eran pezuñas, pero lo que más los aterró, era que los ojos eran rojos: de un rojo tan intenso como el fuego.

Una de las bailarinas dejó el baile y se acercó hacia ellos.

-¿Qué no es la hermana de Juan, la que falleció hace un año? -preguntó uno de los músicos.

Los músicos reconocieron a la difunta y se quedaron petrificados. Ella abrió la boca y les dijo -¿Pero qué hacen aquí, que no saben que esto es el infierno?

Al escuchar esto, los músicos corrieron, huyeron dejando todos los instrumentos.

Se dice que los músicos enfermaron de miedo durante mucho tiempo.